Cadenas de nieve: guía de compra y cómo se colocan

El frío cada vez aprieta más y, para anticiparse a posibles disgustos en la carretera, es buena idea hacerse con unas cadenas de nieve para equipar el coche cuando sea necesario. Te contamos todo lo que tienes que saber al respecto, una guía de compra y cómo se colocan.

Son un elemento imprescindible para el invierno si vives y circulas por el norte o en zonas de alta monta, puesto que son las que te librarán de quedarte varado a la espera de que alguien o los servicios de emergencia vengan a rescatarte.

Qué son las cadenas de nieve y qué tipos hay

Las cadenas para el coche son un sistema que se acopla a las ruedas del coche parar conseguir mejorar la tracción del mismo a circular sobre la nieve, lo que permitirá seguir avanzando y que el automóvil no se quede parado.

Aunque su funcionalidad siempre es esa, hay diversos tipos de cadenas, cada una con una serie de ventajas e inconvenientes. Los dos principales son las metálicas y las de tela, aunque también hay otras alternativas menos utilizadas.

Las cadenas metálicas son las tradicionales y consisten en un aro cerrado que sigue el perfil exterior del neumático, una maya metálica que se extiende sobre la superficie de contacto con el suelo y un segundo aro interior que se “abrocha” para fijarlo. Son duraderas aunque su colocación puede ser algo tediosa.

Cadenas de nieve

Las cadenas de tela son, básicamente, una funda para el neumático que lo recubre y, por su textura, mejora el agarre de este. Su colocación es más sencilla, de ahí su mayor popularidad, pero se deterioran más rápido y hay que lavarlas tras cada uso.

Son las dos modalidades más conocidas, pero lo cierto es que el segmento ha ido ampliando la variedad de soluciones disponibles para salir del atolladero que puede llegar a ser la nieve.

Por una parte están las cadenas mixtas que están formadas por varias piezas de plástico que, en la superficie de contacto, cuentan con clavos que ayudan a traccionar. También hay unas que consisten en bridas con tacos, que se atan a través de la llantas. Y tampoco faltan las cadenas en espray, que se aplican sobre el neumático y aumentan la adherencia.

Cómo colocar las cadenas de la nieve

Cada tipo de cadena que hemos comentado tiene su propio modus operandi, pero vamos a centrarnos en las dos más comunes, que son las de tela y las metálicas, estas últimas las que dan más “miedo”, pero que a la hora de la verdad se colocan de una manera más sencilla de lo que parece.

Las de tela basta con desplegarlas y colocarlas (en las ruedas de tracción) empezando por la parte superior y estirando hacia abajo, procurando centrarlas bien. Dado que la zona inferior no es accesible, hay que mover el coche unos metros y terminar de ajustarlas. Por su deterioro, en cuanto desaparezca la nieve hay que quitarlas.

Con las metálicas hay que pasar el aro rígido por detrás del neumático hasta que asome por los dos lados, tras comprobar que no está pillada por la rueda, sube los dos extremos hacia arriba y abróchalos, centrando la cadena.

A continuación, fija el anillo exterior utilizando los enganches y una vez colocados, emplea el tensor para que la cadena no quede suelta y se ajuste bien a la rueda.

Mario Herráez

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