Si hay algo que fastidia al inicio de temporada es un fallo de motor o de la bomba de agua, ¿verdad?  Baterías descargadas, fallos en el contacto eléctrico (fusibles, luces de navegación, ya sabéis) o cuestiones que todavía están más relacionadas si cabe con el mantenimiento, como el óxido, petrificación en los motores fuera borda o acumulación de agua y goteo.

Hoy, en El blog del navegante os presentamos tres de las averías más comunes que podemos encontrar en nuestros barcos. Recordad que la mayoría de ellas suelen poder evitarse, en la medida de lo posible, con las revisiones periódicas y un mantenimiento adecuado, y que la temporada baja (octubre-marzo; y si puede ser, diciembre y enero como meses donde los mecánicos tienen menos trabajo) es un momento fenomenal para revisar motores y hacer la puesta a punto.

El porqué de las 3 averías más comunes en barcos

1 Mal funcionamiento de las baterías

Si hay algo a lo que no se da tanta importancia como debería en un barco son sus baterías. Pese a ello, la mayoría de mecánicos avisan de que la mayoría de los problemas de electrónica de nuestras embarcaciones son consecuencia directa del mal estado de las baterías. Estos sistemas afectan directamente al forzado de las bombas y el trabajo ineficiente de los motores.

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2 Fallos de motor y relacionados

Desde la obstrucción del conducto del gasoil, cambio de aceite, envejecimiento de combustible por falta de uso… El principal problema en relación a los motores es la dejadez y un control deficiente. Así, si mantenemos las revisiones al día, evitaremos grandes disgustos y alargadas facturas por reparación o cambio del mismo. Sí, el uso intensivo terminará por acabar con ellos (igual que si los dejamos demasiado tiempo parados).

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Asimismo, hay otro tipo de averías que pueden resultar desde incómodas hasta casi tan graves como un fallo de motor. Mal estado de las jarcias, de velas, sanitarios, electrónica o radio… Para ellas, lo mejor es afrontar el mantenimiento a través de una check list y quitarse de encima las revisiones una tras otra. Aquellas más sencillas o que dominamos y tenemos tiempo para llevar a cabo, podremos asumirlas nosotros mismos, mientras que, para aquellas que tenemos que delegar en profesionales, siempre podemos aprovechar los precios y la disponibilidad o flexibilidad de los meses previos a marzo-abril. Los imprevistos suceden, pero también es cierto que un buen mantenimiento evita la mayoría de ellos.

Al fin y al cabo, la mayoría no navegamos más allá de 30 o 40 días al año, y sabemos lo que fastidia organizar un fin de semana de costeo y encontrarse con una de estas averías comunes en el barco. Como suele decirse por ahí, las velas son las alas del barco, pero el motor es su corazón. ¡Así que, ojo! Y a mimarlos un poco que nos dan muchas alegrías, ¿ok? Además, a partir de ahora, tendréis aquí consejos de mantenimiento y bricolaje que estamos preparando: ¡no os despistéis demasiado!