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Evitar averías en la dirección asistida

Cuando se enciende el testigo amarillo de la dirección asistida en el salpicadero generalmente podremos seguir conduciendo aunque extremando las precauciones, ya que el volante se volverá duro y perderá parte de su auto centrado (el efecto de retorno). Si has tenido una avería en la dirección o simplemente quieres cuidarla y saber más, sigue leyendo.

La dirección asistida no es ninguna novedad, ya que data aproximadamente del 1920. Inicialmente la equipaban casi exclusivamente camiones y autobuses, siendo hoy algo habitual en los coches modernos. En países en vías de desarrollo, gran parte de los conductores siguen sin disfrutar de este cómodo invento. En sus inicios funcionaban de muchas formas: por vacío, por aire comprimido, por aceite, etc.

Hoy en día casi todas pueden catalogarse en tres tipos de direcciones asistidas:

  • Hidráulica
  • Electro-hidráulica
  • Eléctrica

En los vehículos turismo normales ya casi no se monta dirección de tipo hidráulica debido a sus características: muy potente, pesada y con un gran consumo de energía. Consta básicamente de una bomba hidráulica que genera energía y un actuador hidráulico que asiste al movimiento de las ruedas en función del giro del volante.

La dirección electro-hidráulica fue durante un tiempo la favorita de los fabricantes de coches, ya que manteniendo el buen tacto de dirección de las hidráulicas con menor consumo. Es básicamente una dirección de tipo hidráulica solo que la bomba que mueve el líquido en vez de ir directamente unida al motor (por polea o engranaje), es una bomba independiente de tipo eléctrico y funciona sólo cuando el software del coche lo pide. Esto permite también aumentar la asistencia a baja velocidad y disminuirla en carretera a alta velocidad.

La tendencia actual que han seguido casi todos los fabricantes es instalar una dirección asistida eléctrica pura, ya que reduce el consumo de carburante, siendo a la vez compacta y ligera. El principal problema es que hace perder tacto de conducción y que todavía tiene ciertas limitaciones de potencia, resultando insuficiente para vehículos muy pesados. Consta de un motor eléctrico que suele instalarse directamente en la columna de dirección, actuando en función de las señales recibidas.

Un consejo, antes de pensar en una avería en la dirección, comprueba el estado de neumáticos, amortiguadores y alineación de las ruedas. Muchas veces los síntomas detectados por los conductores no son más que neumáticos en mal estado, a veces motivado por llevarlos deshinchados.

Cuidados y mantenimiento

La dirección asistida está prácticamente libre de mantenimiento, salvo en las de tipo hidráulico o electrohidráulico. En este tipo de dirección asistida,  los principales cuidados a tener son:

  • Nivel del líquido de dirección. Si existe fuga y se queda sin nivel podríamos provocar una grave avería.
  • Pureza del líquido: tener mucho cuidado al rellenar, evitando la intrusión de cuerpos extraños. Reemplazar el líquido según la recomendación del fabricante.
  • Evitar mantener la dirección girada a tope durante varios segundos (por ejemplo al maniobrar)
  • Estado de la correa de impulsión (si existe): no es grave, pero si al girar rápidamente la dirección se escuchan ruidos, vibraciones y el volante tiende a endurecerse, quizá se ha aflojado o manchado de aceite la correa.
  • En caso de notar algo raro, revisarlo cuanto antes ya que la avería podría provocar daños a otros elementos. Por ejemplo, una bomba en mal estado puede desprender virutas que obstruyan las válvulas del accionamiento al transmitirse por el fluido.

Las direcciones eléctricas puras están exentas de mantenimiento, aunque no por ello exentas de averías. La principal recomendación es hacerla trabajar lo mínimo posible. Para ello:

  • Cuidar las presiones de inflado de los neumáticos
  • Si es posible, no mantener el pedal del freno pisado mientras giras la dirección al maniobrar
  • No forzar y mantener el volante girado al máximo durante las maniobras
  • Cuidado con los topes bruscos de dirección

En caso de avería, las reparaciones de dirección asistida son en general fáciles de realizar aunque no siempre baratas ya que en muchas ocasiones requiere el cambio de elementos completos. Por ejemplo, la dirección eléctrica pura puede requerir el cambio del motor, de la caja de dirección o incluso de la centralita completa del coche, si resulta ser esta última la que no interpreta correctamente las señales que recibe.

    Luis Gaton                                         

 

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