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Cómo poner nuestro coche 'a salvo' del temporal

Desde reclamar por los daños que ha sufrido, o vigilar que el frio extremo no lo deterioren, hasta conocer unas unas nociones mínimas para usarlo con seguridad...

La borrasca Filomena ha obligado a dejar 'tirados' miles de coches, sea bloqueados en las carreteras o rodeados y cubiertos por la nieve debajo de casa. Además, y aunque el Gobierno ha pedido que no se utilicen los vehículos, el desplome de las temperaturas que ya ha comenzado supone una nueva amenaza para los coches. Esto es lo que debe saber, tanto si su automóvil ha sufrido daños, como si todavía no lo ha recuperado y puesto en marcha; o para usarlo de la forma más segura si va a tener que cogerlo.

¿A QUIEN SE PUEDEN RECLAMAR LOS DAÑOS EN EL COCHE?

Lo primero para reclamar es algo obvio: tiene que existir un seguro sobre el bien, algo que no siempre ocurre. Y habrá que estar a lo que diga esa póliza, porque el Consorcio de Compensación interviene ante riesgos extraordinarios como las inundaciones o los vientos de más de 120 km/h, pero no por nieve, hielo o granizo. Así que, para que nos indemnicen, esos casos deben estar específicamente recogidos en la póliza, como un añadido en un seguro a terceros e incluidos en la mayoría de los a todo riesgo, recuerdan en Línea Directa Aseguradora. Un todo riesgo también responderá de los daños propios sufridos por nuestro coche si, a causa de la nieve o el hielo, hemos tenido un percance.

También puede ser que, estando el automóvil aparcado, le haya caído un árbol o una placa de hielo desde un tejado; o que haya quedado sepultado al hundirse la cubierta de un aparcamiento. Aquí, lo habitual es que la aseguradora corra con los gastos y repercuta al titular de la vía o del bien inmueble. En cualquier caso, hay que abrir cuanto antes el parte y acompañarlo con fotos o vídeo.

En Madrid, la declaración de zona catastrófica, podría abrir una segunda vía para reclamar, aunque difícilmente las ayudas llegarían a los vehículos. Si acaso, a los vinculados a una actividad profesional.

HORAS ATASCADOS SIN PODER SALIR

Muchos conductores han pasado horas atascados dentro de sus coches. Cabría pensar en una reclamación por ese tiempo o los inconvenientes sufridos. Pero habría que demostrar que fue por una actuación negligente del titular de la vía. Y recurrir de forma colectiva.

Para recuperar los coches abandonados, en Madrid el Ayuntamiento los está haciendo de forma gratuita en la M30. Para el resto de vías, habrá que recurrir a la asistencia en carretera si la tenemos. Esa asistencia, imprescindible si el vehículo ha sufrido algún desperfecto o se ha quedad sin gasolina, suele tener limitaciones, pero habría que estar muy lejos de casa para que tocase pagar. Otra opción es ir por nuestra cuenta, si está autorizado.

CUIDADOS ANTE EL FRIO GLACIAR

Si el automóvil lleva días parado, puede que rodeado de nieve, y dormirá en la calle en los próximos, hay un elemento que sufre mucho: la batería. Así que conviene arrancar el coche, si se puede una vez al día, recomiendan desde el Race. O desconectarla. Además, la humedad puede crear problemas en la electrónica, cada vez más habitual. En principio, si el coche está bien mantenido, no hay que temer por la congelación de fluidos o del carburante, con una excepción: el Adblue que usan los diésel más modernos para contaminar menos, se puede congelar a partir de los 10 o 15 grados bajo cero, lo que derivaría en un aviso de fallo de motor. Un poco de calor y todo resuelto. La primera vez que vayamos a usar el coche, conviene conducirlo con suavidad, especialmente a la hora de frenar, ya que este sistema también sufre con el frio. Y cerciorarnos de que todo está bien y, por ejemplo, no ha saltado ningún manguito. Por último, a la hora de descongelar un cristal, nunca agua caliente: se puede fracturar. Mejor una solución de alcohol con un 33% de agua (también sirve para las cerraduras) o con la climatización.

LLEVAR SIEMPRE UNAS CADENAS...

Se usan de forma muy puntual, ya que el clima español no es tan extremo como en otros países. Existen diferentes tipos. Las más comunes son las metálicas y las textiles y valen unas pocas decenas de euros. Se colocan siempre en las ruedas motrices, normalmente las delanteras. Si no era el caso, a partir de ahora lleve un juego en el maletero, sin esperar a la urgencia del último momento. Tampoco está de más aprender a ponerlas, comprobando que no rozan en ningún sitio. Con soltura, no lleva más de dos minutos.

... O TENER RUEDAS DE INVIERNO.

Son, legalmente, una alternativa a las cadenas. Además, nunca causarán daños al coche y podemos seguir usándolas el resto del viaje, una vez superada la zona crítica. De hecho, dan lo mejor de sí cuando las temperaturas bajan de los siete grados centígrados: mejoran la adherencia y la tracción; y reducen la distancia de frenado y el riesgo de aquaplaning. Son más caras, pero muchos talleres tienen guarderías gratuitas, para cuando no se usan. Identificadas por las siglas M+S, apenas llegan al 5% de las ventas en España, por el 30% en Europa.

SI PONERSE AL VOLANTE ES OBLIGADO...

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Lo mejor es limitar al máximo los desplazamientos ya que, de por sí, el 30% de los fallecidos y los heridos se producen en el invierno, según la DGT. El asfalto resbaladizo, la mala visibilidad, el mal estado del vehículo, las imprudencias y la falta de experiencia ante condiciones adversas son un cóctel muy peligroso. Además, la nieve es más visible, pero las placas de hielo -que se forman durante la noche, sobre todo en zonas sombrías- son traicioneras. Una carretera que brille mucho puede ser señal de hielo. Por eso hay que conducir en las horas centrales del día, reducir la velocidad y usar marchas largas; aumentar la distancia de seguridad y evitar las maniobras y frenadas bruscas. Por ejemplo, si pisamos una placa de hielo, no debemos ni frenar ni acelerar: solo mantener firmes las manos en el volante hasta que el coche recupere la adherencia.

Asimismo, conviene evitar los adelantamientos y aumentar el número de paradas para descansar e hidratarse, conducir con las luces encendidas y regular la temperatura del habitáculo a 21 grados, ya que una temperatura más alta empañará los cristales y puede provocar somnolencia. Por último, hay que usar cómoda, nada de abrigos, que no impidan que el cinturón funcione.

El Mundo

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